Caminando por los extremos de Galicia

A Guarda es una tierra de extremos, políticos y geográficos, se trata del concello situado más al suroeste de Galicia, en su límite con el Atlántico y con Portugal. Una tierra de frontera en plena raia húmeda, un concello que despide al Miño en su unión con el mar y que fruto de estos extremos, cuenta con una historia singular. Desde el rico comercio antiguo documentado en su inmensa ciudad castreña, el castro de Santa Trega, en la que se calcula que podían habitar más de 3.000 personas. Pasando por las guerras fronterizas, evidenciadas en el impresionante castillo de Santa Cruz, hasta llegar a épocas más recientes, donde las casas de Indianos y los antiguos muelles de Camposancos, son reflejo del dinamismo contemporáneo.

¿Te atreves a vivir la historia desde nuestro baluarte?

Si así es, este domingo tienes ocasión de poder hacerlo, contemplaremos las costas de Camposancos y Caminha, saliendo desde el histórico lugar da Pasaxe, donde hoy en día aún se puede coger el transbordador transfronterizo. Allí contemplaremos el antiguo colegio de los Jesuitas, campo de concentración en la Guerra Civil, sus paredes narran historias de penurias y asesinatos, pero también historias de éxito; por el pasarían presidentes del gobierno y reconocidos filósofos en sus tiempos como aulario.

Colegio de los Jesuitas. aguarda.com

La costa de Camposancos es de singular belleza, protegida como Rede Natura 2000, desde la playa do Muíño, se puede observar a Ínsua, el islote, hoy portugués, alberga una preciosa fortaleza de control de la desembocadura del Miño.

Ya en la costa Atlántica, caminaremos hasta A Guarda, donde su núcleo histórico de origen medieval, nos recibirá con historias de mar y guerra, visitaremos el castillo de Santa Cruz, para después realizar un pequeño tramo del camino portugués por la costa.

Recientemente Portugal, acaba de cerrar sus fronteras con motivo de la visita del Papa. Este hecho nos recuerda lo privilegiados que somos, al poder pasarlas con normalidad cuando queremos, pero también nos recuerda una época donde tener que hacer cola en la aduana, era lo más normal del mundo. Algo olvidado pero cuyos protagonistas, desean contar, tendremos la suerte de contar con Praxíteles González un antiguo contrabandista de la raia, quien nos guiará de primera mano por las aguas del Miño, en los tiempo preeuropeos. Acompáñanos junto a los compañeros de Volta Montana en esta singladura por los extremos de Galicia.

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