The Terra Santa´s Connection

La Galicia Medieval suele ser vista, en general, por la sociedad como un período oscuro y de aislamiento; sin tener en cuenta que podemos llegar a considerar algunas centurias de la Edad Media gallega como alguno de los períodos de mayor proyección internacional de la Historia de Galicia.

Los siglos XI y XII, con el primer arzobispo gallego, Diego Xelmírez, son un buen ejemplo de esto que os contamos. Son tiempos decisivos para Galicia, a nivel histórico, forjándose la independencia de Portugal y a nivel artístico instaurándose el gran arte de la Europa medieval, el románico. Y Galicia por supuesto que no estaba ni tan oscura ni tan aislada cómo se piensa, prueba de eso son los constantes contactos con otras capitales mundiales como Roma o Jerusalén.

Diego Xelmírez

En el caso de Jerusalén, son conocidas a través de las fuentes documentales las expediciones de gallegos que comenzaban el camino hacia Terra Santa, en muchos casos, parados y mandados de vuelta por el propio Papa Pascual II, junto con bulas para sus obispos indicando que la situación en la Península Ibérica con el crecimiento de la presión almorávide no permitía el desvío de un solo guerrero hacia Jerusalén. Pero con posterioridad a Pascual II, llegarían peticiones a Galicia de armas y oraciones del propio Veramundo, patriarca de Jerusalén y Xerardo, prior del Santo Sepulcro. Uno de los condes más importantes de la Galicia medieval, el de Traba, Pedro Fróilaz, llegaría a mandar a sus hijos, Fernando y Rodrigo Pérez. Rodrigo visitaría por dos veces la ciudad santa. Allí dejaría huella para la posteridad al conservarse en el cartulario del Santo Sepulcro la donación de la villa de Pasarela en los dominios de los Traba, al Santo Sepulcro.

Pero los contacto también son de ida y vuelta, el patriarca de Jerusalén mandaba al canónigo Aimerico a Galicia, para la gestión de las donaciones que recibía el Santo Sepulcro, este gestionaría principalmente el monasterio de Nogueira, identificado por algunos estudosos como la parroquia cambadesa de San Vicenzo de Nogueira.

Los intercambios también se producirían a nivel artístico, en el tesoro de la catedral de Santiago, se conserva la llamada Lignum Crucis de Carboeiro, probablemente traída desde Jerusalén por el canónigo Aimerico. Si nos centramos en la construcción de la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén, esta presenta una planta de peregrinación con claras influencias europeas, similar a las de la catedral de Compostela o a la de Toulouse. Pero su fachada sur presenta un modelo similar al de la fachada de Platerías de la catedral compostelana, los estudiosos del arte románico, no descartan una influencia mutua entre la catedral de Santiago de Compostela con su fachada de Platerías y la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén con su puerta sur.

 

Bibliografía:

Ermelindo Portela, Él báculo y lana ballesta Diego Gelmírez (c. 1065-1140)

Manuel Castiñeiras, Compostela, Bari y Jerusalén: tras lanas huellas de una cultura figurativa en los Caminos de Peregrinación.

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